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Marialcira Matute desde La Librería Mediática

13 Agosto 2008, 01:09 PM


Renán Vega Cantor, autor de "Un mundo incierto, un mundo para aprender y enseñar".

Entrevista al ganador del Premio Libertador al Pensamiento Crítico, Renán Vega Cantor, autor de "Un mundo incierto, un mundo para aprender y enseñar".

Vega Cantor: Colombia y Venezuela situaciones completamente contrapuestas
Renán Vega Cantor, sobre Colombia y Venezuela:

"Por desgracia tengo que decir que son dos situaciones abismales, hay una diferencia como del cielo a la tierra, porque Colombia es el lugar donde confluye lo peor de lo peor…si tomamos unas variables mínimas sobre la situación colombiana, Colombia es uno de los peores lugares del mundo para vivir, para pensar, para actuar por cuenta propia, porque el gobierno colombiano es una ficha incondicional de los EEUU, y al paso que vamos nos estamos convirtiendo en el Israel de Suramérica… Por el contrario, en Venezuela veo un proyecto muy interesante que se convierte en un polo de esperanza para América Latina".

Por: Prensa, La Librería Mediática, Caracas 9 de agosto de 2008

El Premio Libertador al Pensamiento Crítico fue otorgado en su 3ra. Edición al escritor colombiano Renán Vega Cantor, por UN MUNDO INCIERTO, UN MUNDO PARA APRENDER Y ENSEÑAR. LAS TRANSFORMACIONES MUNDIALES Y SU INCIDENCIA EN LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES, que publicado por la Fundación Editorial El Perro y La Rana del Ministerio de la Cultura, está disponible para su lectura gratuita en las bibliotecas del país, y se distribuye sin costo en las Librerías del Sur y a través de la Distribuidora Venezolana del Libro. El jurado argumentó su decisión, entre otras cosas, por tratarse la obra de Vega Cantor de “un trabajo académico de largo alcance que resulta sin embargo accesible a un público amplio…sin perder la rigurosidad académica utiliza un lenguaje claro y preciso.”

Renán Vega cantor, es Licenciado en Ciencias Sociales de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, realizó estudios de doctorado y post-doctorado en París, es diplomado en Historia de América Latina de la Universidad de París y magíster en Historia, así como economista de la Universidad Nacional de Colombia.

Resultaron acreedoras a menciones honoríficas en el Premio Libertador al Pensamiento Crítico las obras América Nuestra, integración y revolución, de Luis Britto García; Política de la liberación, de Enrique Dussel; El pensamiento secuestrado, de Susan George; Los mercenarios, de Daniel Pereyra y Del terror a la esperanza, de Theotonio Dos Santos, según el veredicto el jurado, constituido por Fernando Báez (Venezuela), Stella Calloni (Argentina), Bolívar Echeverría (Ecuador), ganador de la edición 2006, Roberto Fernández Retamar (Cuba), y Daniel Hernández (Venezuela).

Un libro gratuito y accesible
Nos citamos con el autor en la Galería de Arte Nacional en la Plaza Morelos para conversar con él en torno a su libro y divulgar la entrevista en las diferentes plataformas de La Librería Mediática, y comenzamos manifestando nuestro agrado como lectores por la calidad y accesibilidad del libro, organizado en capítulos separados con vida propia dentro de un cuerpo completo de exposición y desde una concepción nuestroamericana repasando a autores como Chomsky, Petras, Mészaros, Marx, Galeano, Borón y otros.

Un mundo incierto…es lectura accesible que nos invita a reconocernos como nuestroamericanos y a afirmar nuestra responsabilidad en las luchas por la dignificación de los pueblos. Vega Cantor describe para nosotros su obra de esta manera:

"Este libro es, entre otras cosas, una síntesis de libros que me han impactado y a partir de eso, lo que hemos hecho es tratar de presentar de forma sencilla el panorama mundial, que es complejo…los ensayos en torno a este tema tienden a estar llenos de cuadros estadísticos, de diagramas, que no son accesibles a la mayor parte de los lectores. Lo que hemos hecho es una síntesis a partir de nuestro propio estilo para presentar a los lectores dos tomos para resumir grandes problemas que aquejan a la humanidad. Y como Ud. lo dice, no queremos que el libro sea sólo para profesores o estudiantes, sino también para dirigentes sindicales, organizaciones sociales, políticas culturales...eso es un elemento que resaltamos…Tiene una unidad, cada volumen , en el sentido de que los temas están articulados, pero para no abrumar al lector , presentamos un análisis por temas, cada libro tiene varios capítulos, y cada capítulo lo presentamos como una unidad, que el lector puede leer sin preocuparse de leer el resto, de esa manera incorporamos diversas formas de interpretar este mundo contemporáneo".

Democracia y capitalismo: "términos antagónicos"
Hacemos el llamado de atención al capítulo 3 del primer volumen del libro, en el que afirma el autor que "para nada es cierta la identificación de democracia y capitalismo como sinónimos". Vega Cantor refuerza con ahínco esto, denunciando el intento del capitalismo silenciar los movimientos alternativos, anticoloniales y afirma: "Esta es una de las mentiras mas horrorosas que se han repetido en los últimos 20 años…con la caída de la Unión Soviética, hubo un periodo de hegemonía muy corta de la ideología capitalista , y a partir de allí se trató de imponer la idea de que capitalismo y democracia son sinónimos, pero rápidamente se ha demostrado que esto es una falacia…pretenden hacer creer que el ser humano, entre mas consuma más humano es, lo cual representa una gran contradicción. La democracia es sinónimo de las elecciones libres, pero para ellos son aquellas elecciones que los favorecen a ellos, esta idea es muy pobre, muy estúpida, pues dentro del capitalismo, los logros que la gente les ha arrancado han sido mediante sus luchas. Y esa es la situación que hoy estamos viviendo en muchos países".

La globalización imperial de la cultura
Llamamos la atención de Vega Cantor hacia otro de los temas que aborda este libro: lo importante que es comprender la manifestación imperial que se da con la globalización de la cultura. Al respecto, afirma: "Uno de los procesos fundamentales de dominación sobre los pueblos y las clases oprimidas radica en la expropiación de lo que puedan tener, para convertirlos en asalariados… un elemento básico de expropiación es el robo de la cultura, que es similar al robo a los campesinos cuando se les quita la tierra o a los artesanos cuando se les despoja de sus medios de trabajo. Este proceso de saqueo y de despojo parece ser impersonal, para tratar de imponer una globalización que nos presenta una cultura profundamente limitada que es la cultura enlatada de los EEUU, un proceso que no nos ofrece el contacto con otras culturas, como las chinas, las japonesas, las latinoamericanas. Eso es la imposición de siempre del imperialismo, para que desaparezcan todas estas culturas y que en su lugar se reemplacen hasta los idiomas nacionales, para que se hable sólo el inglés , pero no el de Shakespeare, sino el empobrecido inglés de Bush . Nos identificamos por lo que hablamos y por lo que comemos y pretenden imponernos un empobrecimiento absoluto de ambos aspectos…En términos de alimentación, lo que se pretende imponer por medio de ese modelo de EEUU es la comida basura que produce una cantidad de problemas de salud… Lo que está en juego es si la humanidad soporta ese proceso o si se afirma un proceso de resistencia".

Capitalismo e Imperialismo, Ecocidio Planetario, conceptos medulares en la obra de Vega Cantor
Acerca de los temas resaltantes de su ensayo, el autor comenta: "Dos conceptos medulares atraviesan el libro y son capitalismo e imperialismo ,para entender lo que está pasando en el mundo. Es imposible comprender la realidad contemporánea sin entender estos conceptos. Otras nociones como globalización y economía del mercado son ‘vaporosas’ y no van al fondo del problema".

Vega Cantor se refiere a muchos aspectos en su obra, como al término "ecocidio planetario" y nos señala: "estamos asistiendo a una catástrofe universal, de destrucción de recursos naturales, y si no se toman medidas rápidas y adecuadas, eso va a ser perjudicial para toda la humanidad".

Colombia y Venezuela para Renán Vega Cantor
Declaraciones impactantes marcan el final de la entrevista. Sobre su propio país, declara el autor: "Por desgracia tengo que decir que son dos situaciones abismales. Hay una diferencia como del cielo a la tierra, porque Colombia es el lugar donde confluye lo peor de lo peor…si tomamos unas variables mínimas sobre la situación colombiana, Colombia es uno de los peores lugares del mundo para vivir, para pensar, para actuar por cuenta propia, porque el gobierno colombiano es una ficha incondicional de los EEUU , y al paso que vamos nos estamos convirtiendo en el Israel de Suramérica, la cabeza de playa del proyecto imperialista de EEUU para sabotear los proyectos de integración: esto hay que señalarlo clara y abiertamente".

Y continúa, contundente: "El gobierno actual de Colombia no tiene ningún interés en que se realice un proyecto de paz, el gobierno de Colombia es militarista, guerrerista , criminal.”

Su visión sobre Venezuela difiere radicalmente de la percepción en torno a su país: "Por el contrario, en Venezuela veo un proyecto muy interesante que se convierte en un polo de esperanza para América Latina, es un proyecto de avance y consolidación de banderas que parecían olvidadas, como la de la integración que defendía Martí, Bolívar. Venezuela ha defendido otras cosas, como el hecho de que los países puedan ser soberanos, pueden defender sus derechos. Los países no tienen por qué convertirse en siervos incondicionales de las grandes potencias. Y otro aspecto que destaco de Venezuela, es que sabe usar muy bien un recurso que tiene como es el petróleo, que ha abierto relaciones con distintos países del mundo".

Al respecto, sobre el tema concluye: "Colombia y Venezuela presentan dos situaciones completamente contrapuestas".

Regreso a la cotidianidad
Terminamos la entrevista comentando la cantidad de gente que camina por los pasillos y salas de la Galería, la vida cultural de Caracas, la efervescencia cultural que disfrutamos.

Isidoro Duarte ha participado en la conversación como analista político y como camarógrafo. Luego caminamos con Renán de regreso al hotel en el que se aloja, y compartimos un cafecito, un té, conversando con Isidoro Duarte -camarógrafo de esta sesión- de política y cultura. Ahí nos cuenta que tiene 50 años, que aún no tiene hijos, que es un enamorado de la música de los Olimareños del Uruguay, de Chico Buarque de Brasil y también conocemos a su esposa, tan gentil como él.

Recordamos entonces su discurso magistral en la ceremonia de entrega del premio esta semana en el Teatro Teresa Carreño. Un discurso de 16 páginas, que estuvo preparando durante un mes, redujo a 11 páginas para leer en el evento y será publicado completo por el Ministerio de la Cultura. Para muestra del discurso, sólo una de las afirmaciones, dolorosa, desgarradora de Renán Vega Cantor: "Si se hiciera un minuto de silencio por cada uno de los muertos, torturados y desaparecidos en los últimos 60 años en Colombia, tendríamos que permanecer callados 2 años continuos".

Su discurso y toma de posición son incendiarios, si consideramos que vive en un país donde no se propicia precisamente la disensión. Isidoro le hace la pregunta que todos quienes escuchamos su discurso en el Teresa Carreño nos hicimos:¿Qué medidas de seguridad toma para vivir en Colombia?. Comienza a hablar , resignado, de la violencia , de los paramilitares, y nos dice que sí, que toma sus cuidados en Bogotá, donde vive en la zona Sur.

Discurso y libro impresionantes
Impresionante fue su discurso , tan impresionante como su libro que permite ser leído masivamente por su accesibilidad sin perder rigurosidad en los fundamentos. Puede leerse y consultarse seleccionando los capítulos por separado, o leerse de corrido. Un mundo incierto es la depuración de un trabajo de más de 15 años. Consta de dos voluminosos tomos, el primero de 284 páginas( Imperialismo, geopolítica y retórica democrática) y el segundo de 455 páginas (Capitalismo, tecnociencia y ecocidio planetario).

Es pensamiento nuevo, pensamiento crítico nuestroamericano. Su lectura puede hacernos felices e infelices al mismo tiempo. Felices ante la satisfacción por la calidad de la obra. Infelices ante las crudas revelaciones de tantas injusticias sustentadas en datos y análisis. Sus páginas describen la expoliación y las brutalidades que oculta la globalización mediática. Venezuela es el gran promotor de la lucha que otros países también están dando para romper el bloqueo mundial que los centros de poder pretenden imponer a través del pensamiento único. La existencia del Premio al Pensamiento Crítico es una parte del gran frente para oponernos a ese pensamiento único herramienta del imperialismo. La obra que comentamos es un aporte importante en esta línea.

Al final de la entrevista, Vega Cantor nos dedica su libro deseándonos "éxitos en la maravillosa campaña de difusión cultural" a la que nos hemos comprometido. El libro nos nutre de argumentos irrebatibles, nos fortalece en el análisis, da pie a nuevas investigaciones, invita a revisar a otros autores.

Silencio informativo
Como era de esperarse, la mayoría de las empresas privadas de comunicación de Venezuela y Colombia silenciaron la entrega del premio que consistía en la publicación del libro, escultura alegórica y 150.000 dólares. Las entrevistas fueron solicitadas en gran parte por periodistas independientes o de los medios del Estado . Razón de más para leer con avidez la propuesta de Vega Cantor, quien en esta, su segunda visita a Venezuela, nos contó que el premio le permitirá seguir escribiendo e investigando con la mayor independencia y libertad.
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MODELO PEDAGÓGICO POPULAR: PISTAS PARA UNA CONSTRUCCION

Documento de trabajo

Equipo de Educación Instituto Nacional Sindical CED-INS

Julio de 2005

Tenemos una práctica educativa rica en experiencias, con muchos avances, algunos obstáculos e infinidad de aspectos por resolver. Por tratarse de problemas prácticos, lo que primero saltan a la vista son los problemas metodológicos: el cómo hacer las cosas, y el problema de los contenidos. Sin embargo, hay otros componentes que a veces pasamos por alto pero que siendo de trascendental importancia van definiendo el sentido de nuestro quehacer. Esos componentes son: la intencionalidad, el tipo de relaciones que se entablan entre los sujetos participantes y la preocupación por la “utilidad” que pueda estar teniendo nuestra acción educativa, lo que nos lleva al terreno de la evaluación y sistematización.

Cuando miramos de forma retrospectiva nuestras experiencias entendemos que todos estos aspectos hay que analizarlos de forma integral y simultánea. Lógicamente existen factores centrales y desencadenantes, relaciones y prioridades. Habiendo la necesidad de equilibrar todos los elementos constitutivos de un modelo pedagógico, la intencionalidad toma papel determinante.

Plateamos, entonces algunos elementos de reflexión al respecto.

1. Una concepción de la educación

Toda acción educativa está inserta en una concepción ideológica y en un proyecto político. Ello a veces no es evidente: solo un seguimiento cotidiano de esa acción –un seguimiento de la práctica- permite ir dilucidando los sentidos, enfoques e intereses que hemos puesto en juego. Esa concepción ideológica es una base de pensamiento desde donde interpretamos y actuamos en el mundo social.

De todos los elementos que entran en juego en la educación el más importante es, sin duda, la intencionalidad; es decir, el para qué educamos y nos educamos. La resolución de esta pregunta nos va a colocar de una vez en uno de dos grandes campos: el campo del mantenimiento del estatus quo, o en el lado de las acciones y procesos transformadores. A partir de allí, se crean las escuelas, tendencias y modelos pedagógicos, que nos son más que articulaciones y ordenamientos concretos para resolver: los cómo, cuándo, qué…, a partir de esa intencionalidad.

Un problema de entrada tiene que ver con la metodología, que generalmente se entiende, como la forma en que implementamos herramientas y técnicas para realizar los eventos educativos. Sin embargo, es necesario distinguir entre una metodología general, que refiere al cómo hacer posible la intencionalidad, los propósitos y los objetivos del proceso educativo, y una metodología específica que tendría que ver con las herramientas y técnicas que hacen posible un objetivo concreto en un acto educativo.

Si la intencionalidad es transformar la realidad –independientemente del alcance de esa transformación- se hace evidente la necesidad de contar con una fuerza social y política (como expresión de poder), con capacidad de análisis, interpretación, organización y movilización; este poder es realizado por sujetos sociales concretos, por seres humanos que encarnan ese proyecto. En términos sociales la intención del proceso educativo es ayudar a transformar las condiciones socio-económicas y políticas que impiden el pleno disfrute de los derechos sociales y políticos y el ejercicio de la libertad y la democracia. Para que ello sea posible necesitamos seres humanos con capacidad analítica, crítica y con herramientas prácticas de trabajo.

Como práctica transformadora, la educación popular esta llena de experiencias. Sin embargo, debemos decir también que esa práctica esta llena de laberintos. Por ejemplo, muchas veces planteamos con claridad la intencionalidad del proceso, pero no ganamos coherencia al pensarnos la intencionalidad en el terreno del sujeto. Esto nos lleva a pensar que el problema radica en cambiar los contenidos. Es decir, que la gente necesita “saber” ciertas verdades y nos dedicamos a “embutir” conocimientos. Esto conduce a varios problemas conexos: relaciones verticales que desconocen el saber de las personas, temáticas abstractas, academicismo, culto al experto, menosprecio por los procesos cognitivos y una serie de fallas que terminan llevándonos a sin salidas. También hay problemas en el otro extremo: considerar que el saber popular es válido por si, lo que nos lleva a que se desdibuje el papel del conocimiento científico, de la pedagogía y del educador. Estos problemas son parte de una construcción histórica: la educación popular es un terreno lleno de baches, contradicciones y aciertos.

De los elementos que podemos rescatar con confianza de la educación popular, es su apuesta por la dialéctica. Desde aquí, el punto de partida es la realidad concreta que todos los grupos sociales afrontan como problemas de distinto orden: sociales, políticos o culturales. Si bien todos los problemas son importantes, unos son más significativos que otros: para un campesino lo fundamental puede ser la tenencia de la tierra, el acceso al crédito, etc. Para los trabajadores petroleros sus problemas derivan de su contradicción con el capital, sus condiciones de trabajo, etc. Viendo estos problemas cotidianos en contexto nos remitimos a los problemas estructurales del país: lo agroalimentario, lo energético, la soberanía, la seguridad social, lo urbano, la paz, etc, que se convierten en punto de partida para nuestros procesos de formación.

Esta realidad se debe someter al proceso de reflexión práctico e intelectual. Se trata de entender causas, actores, políticas, contradicciones de los problemas cotidianos, para lograr trazar caminos, diseñar estrategias, construir herramientas que nos permitan una transformación eficaz. De la reflexión se vuelve a la realidad, pero esta vez como realidad transformada o en transformación, materializada como organización y acción política. Bajo este modelo, la educación no es un fin en si mismo, sino una mediación.

El diagrama 1 muestra los componentes de esta metodología general ordenados a manera de proceso continuo; se abandona por tanto el presupuesto de verdades absolutas y se propende por la constante reflexión y construcción colectiva de conocimiento. No se trata de una dinámica lineal que deba completarse módulo por módulo, nivel por nivel de los programas educativos. Es más bien un marco general de referencia en el que se desarrollan las acciones educativas y cuyas partes dinámicas interactúan constantemente.

Diagrama 1

METODOLOGÍA GENERAL

Diagrama de ciclo

Así como hablamos de una metodología general, es decir un marco de referencia que materializa el sentido de los objetivos del proceso educativo, existe también una metodología específica entendida como el conjunto ordenado de técnicas y acciones que concreta el desarrollo de los saberes. Ejemplos de metodologías específicas son el taller, la cartografía social, las mesas redondas, la construcción de árboles problémicos, la conferencia, entre muchas otras. En un modelo educativo, la metodología específica esta en armonía con la metodología general y responde a su orientación. Es decir, la selección de una metodología específica no es al azar: no puedo plantearme la formación de un ser humano crítico y solamente trabajar conferencias magistrales u otra metodología donde solo protagoniza el experto, el que sabe.

Parte integrante del método son las técnicas y procedimientos, las cuales se definen como las acciones específicas que en un espacio educativo nos permiten hacer posibles los objetivos de conocimiento. La implementación de una determinada técnica debe cumplir al menos dos presupuestos: por un lado que se definan claramente los objetivos del uso de la técnica (socialización, comunicación o análisis), y por otro lado, se debe escoger la técnica acorde con los sujetos que participan en el proceso educativo. ¿Nos hemos preguntado el nivel de lectura y escritura del grupo antes de pasarles un documento escrito?. La definición y selección de técnicas también va en armonía tanto con la metodología específica como con la metodología general.

2. El sujeto

¿Quiénes son los sujetos que participan en el proceso educativo? Se busca con esto definir claramente las principales características del grupo de personas con las que se va a trabajar, reconociendo tanto los elementos comunes como los que generan diferencias. Es necesario que quienes participan en el proceso orientadores, conferencistas y talleristas, tengan las herramientas necesarias para comprender la realidad concreta en la que se desenvuelve cada colectivo de participantes, entendiendo que si bien son comunidades humanas afectadas por problemas comunes de carácter general y estructural, dicha problemática se expresa de manera diversa en la cotidianidad de cada localidad, cada barrio o grupo de personas. El acercamiento con la realidad más próxima de los participantes permite ejemplificar de mejor manera los contenidos desarrollados por los conferencistas y expertos tornándolos a la vez más comprensibles y con sentido.

Una aproximación a la cotidianidad de los participantes en el proceso permite además generar y fortalecer escenarios de confianza, a través de los cuales se hace posible enmarcar el trabajo político-organizativo bajo relaciones de democracia, crítica constructiva y respeto por la diferencia. Lo importante no es solamente la práctica rigurosa, pero muchas veces fría y rígida de un trabajo académico, la abundancia y calidad de contenidos, sino la posibilidad de construcción colectiva de saberes y definición de compromisos transformadores: como ha dicho Daniel Prieto Castillo en su texto “El juego pedagógico”, “lo que no se hace sentir no se entiende y lo que no se entiende no interesa”. ¿Cómo podemos trazarle tareas políticas a los asistentes sin conocer su situación familiar, sus sueños y expectativas?

  1. Relaciones pedagógicas

Definiendo claramente quienes son los sujetos también se da la oportunidad de especificar con mayor precisión el tipo de relaciones pedagógicas a desarrollar en el proceso. Se trata de la definición de roles o papeles a jugar partiendo de la multiplicidad de saberes que convergen en el espacio educativo. Dicha multiplicidad no refiere únicamente a la presencia entre los asistentes de profesionales de distintas áreas, de trabajadores de diferentes sistemas, de campesinos, estudiantes o indígenas; también fundamentalmente a la variedad de conocimientos derivados de la experiencia social, política y comunitaria. La presencia de distintos saberes implica no solo su desarrollo a manera de diálogo, sino que además debe generarse un importante espacio para la confrontación de esos saberes, perspectivas y experiencias, entendiendo el debate y la contradicción como elementos fundamentales en la cualificación del proceso de formación. Recordemos que se trata de generar pensamiento propio y no indoctrinar.

Adicionalmente, la definición de los sujetos, y con ella de las relaciones pedagógicas y de los roles, permite reducir de manera importante la probabilidad de errar en las herramientas didácticas a implementar

Bajo este contexto surge la necesaria pregunta sobre el rol a desempeñar por los talleristas u orientadores el cual se define en lo fundamental en la dialéctica facilitador-problematizador. Debemos ir más allá de entregar respuestas o fórmulas aparentemente infalibles. Hay que trazar caminos, generar nuevas dudas y preguntas, cuestionar concepciones y prácticas cotidianas, ya sea que el resultado sea de reafirmación, recomposición o refutación. Todo ello gana categoría de utilidad al sistematizar la experiencia. Desde esta perspectiva el aprendizaje se entiende no sólo como desarrollo intelectual sino, primordialmente, como herramienta práctica en función de la capacidad de interpretar, argumentar y sobretodo de actuar para transformar. Es así como el proceso debe tener al centro de todo su desarrollo el objetivo de fortalecer el proceso político-organizativo que se da en las comunidades humanas.

  1. La evaluación y sistematización

La evaluación es un proceso dentro del proceso. Es uno de los aspectos más importantes dentro del modelo ya que indaga y da luces sobre el desarrollo, pertinencia y resultados de la formación. La evaluación no es un momento al final, sino un sistema de observación y retroalimentación que se mueve en los ámbitos del conocimiento, en lo organizativo, en lo personal y en lo político-ideológico.

Dentro de las experiencias de la educación popular ha sido uno de los aspectos más problemáticos ya que nos coloca en la necesidad de valorar y medir. ¿cuáles son las herramientas y procedimientos adecuados para ello? Podemos orientarnos a partir de algunas pistas:

    1. Debe ser permanente. Es decir no es un momento específico – aunque pueden existir momentos de síntesis -, sino que se va haciendo desde los momentos iniciales de concreción de la idea de formación.
    2. Debe ser participativa. Por lo cual hay que buscar los mecanismos para que todos los sujetos del proceso evalúen y se autoevalúen.
    3. Debe abarcar las distintas dimensiones de la actividad social y humana. Estamos evaluando la aprehensión y construcción de saberes, los procesos organizativos, el fortalecimiento de valores, la capacidad de análisis, la cualificación de métodos...en fin aquellos componentes fundamentales para cualquier dinámica transformadora.

Es claro que para que este tipo de evaluación sea posible es necesario romper la distancia física, política y emocional que se genera entre los participantes, organizadores y conferencistas o talleristas. De lo contrario, seguiremos repitiendo las “evaluaciones formales” donde calificamos la acción como buena, regular o mala, las cuales son prácticas rutinarias antes que elementos transformadores y alimentadores.

El reto es construir herramientas adecuadas para ello o mejor, construir la mejor combinación de las múltiples herramientas existentes: relatorías, trabajos escritos, diarios de campo, conversaciones informales, análisis organizativos, valoraciones políticas, etc.

Por su parte, la sistematización es la proyección y desarrollo, en términos de experiencia y multiplicación, de un proceso educativo-organizativo. Los elementos con lo cuales se ha hecho evaluación son las bases para sistematizar. La sistematización es un nuevo “alejamiento” dentro de la cotidianidad del trabajo para construir análisis, salidas, propuestas: es un salto en la calidad del qué hacer.

  1. Saberes y contenidos

¿Quién, cómo y porqué se definen determinados contenidos? En un proceso educativo estos deben salir de la articulación entre: el proyecto político (referente político-ideológico) y las necesidades y perspectivas del grupo social (sujetos concretos).

Los contenidos explícitos –aquellos que se abordan en un programa y a través de actividades educativas- necesitan un ordenamiento; sin embargo, hay varios mitos que hay que desmontar y que provienen de una visión mecanicista; a veces pensamos que es necesario ir por pasos, poco a poco, primero el abc, luego otra dosis. Sin embargo, las realidades en las que se mueve la gente son complejas, llenas de contradicciones, determinaciones y tensiones y abordarlas implica hacer análisis relacionales y multidisciplinarios. Los ordenamientos deben ser flexibles y permitir dar saltos cuando se requieran. Solo un conocimiento y comprometimiento a fondo con los distintos sujetos del proceso educativo nos permite un ordenamiento adecuado de la secuencialidad con que abordamos los saberes.

Ahora bien, hay otra serie de saberes que no son programados: aquellos que derivan del ejemplo, la lucha política, la práctica cotidiana, los procesos comunicativos: “el maestro no enseña lo que Sabe, enseña lo que Es”. Este es el gran quiebre de la educación popular, especialmente de la sindical. Sin hacer generalizaciones injustas podemos afirmar que: desde una práctica burocrática no se puede enseñar compromiso y espíritu de sacrificio; desde la prepotencia no se puede enseñar solidaridad y humanismo; desde la frialdad y alejamiento cotidiano no se puede enseñar fraternidad; desde la autocompasión no se puede enseñar decisión de victoria.

Los dirigentes tienen un papel fundamental en la educación. Así no hagan una charla, la gente los está observando. Ellos están validando comportamientos, actitudes, valores. Esto es un gran reto ya que contamos con miles de dirigentes-maestros, pero para que su labor educativa sea útil a la intención transformadora, deben transformarse así mismos.

6. Escenarios, momentos, espacios.

Toda acción educativa se concreta, finalmente, en tiempos, espacios y escenarios. Hemos dicho que la educación como práctica social es continua y permanente y por ello, el tiempo-espacio en que se desarrolla incluye la vida familiar, la vida social, la lucha política, la relación personal, la interacción comunicativa y las distintas formas de eventos educativos.

Desde el movimiento social solo alcanzamos a planear los eventos educativos e influimos de alguna manera en la lucha política y la vida dentro de la organización social; sin embargo, los otros ámbitos, no son tenidos en cuenta.

Pero aún así, los espacios que usamos para los eventos educativos no son organizados para que cumplan una función de apoyo a la formación: son espacios generalmente fríos, ordenados jerárquicamente y fuertemente permeados por la noción que del aula hemos heredado de la educación dominante. La vida social es la mejor aula, pero encerramos a los participantes durante días para que absorban el saber. ¿cómo puede haber más saber y experiencia en cuatro paredes que en el conflicto cotidiano? No quiere decir que no se necesiten momentos de concentración, pero casi nunca aprovechamos la vida social y política como factor formativo. En las ciudades hay construcciones culturales, vida organizativa, problemas a la vista, recreación, arte, pobreza, capital, elementos semióticos, mensajes…múltiples elementos para la reflexión y el conocimiento que pueden ser aprovechados.

Y hablando del “aula” aun somos dependientes de la comunicación oral y escrita. Los otros sentidos no se activan: no hay arte y mensajes en las paredes, no educamos el oír con otros sonidos, no hay contacto personal, no hay olores y sabores que nos ayuden al desarrollo pleno como seres humanos. Es decir, si queremos un ser humano transformador debemos acercarnos a la plenitud de nuestras capacidades: con el sólo discurso no avanzamos mucho.

Sobre los espacios y tiempos también hay que insistir en los esfuerzos individuales. Cada acción colectiva debe estar reforzada por el estudio individual de profundización y complementación. Para ello debemos aportar métodos de estudio, bibliografía, programas. Todo ello implica ir ganando en la disciplina tan escasa hoy en día, pero tan necesaria para la formación de un nuevo dirigente.

Conclusión parcial

A pesar del camino recorrido, de los avances, logros e innovaciones, la construcción de un modelo de educación popular aun esta en ciernes. Hoy en día, siendo muy importante la reflexión pedagógica, ésta debe estar acompañada de la pregunta por el proyecto político que la enmarca y sustenta. Los fines, las metodologías, los saberes, la relación pedagógica y los sistemas de evaluación y sistematización deben estar en armonía con ese proyecto político el cual a su vez esta en construcción y se convierte en un tema permanente de formación y reflexión.

La coherencia entre fines y medios en el proceso educativo es primordial. La apuesta por el ser humano transformador implica un compromiso por romper el dogmatismo, la prepotencia, la superficialidad y la fractura entre la teoría y la práctica. Desde la educación podemos hacer un gran aporte a la construcción de pensamiento propio, no individual sino colectivo, como posibilidad de dudar de las verdades establecidas, de leer críticamente discursos y realidades y como necesidad de estar renovando el pensamiento y los saberes apoyados en una matriz de pensamiento transformadora. Esta matriz es el marxismo el cual en desarrollo permanente, interpretando la realidad cambiante y en diálogo y debate crítico con otras corrientes y visiones se valida como herramienta de transformación.

Reflexiones sobre la educación popular

Entrevista Raúl Leis

1. ¿Cuáles son los principales aportes de la educación popular en todos estos años?

La EP pugna por articular democracia y desarrollo en una concepción de ciudadanía de alta densidad

El marco es América Latina y el Caribe, que entre 1990 y 2002 se convirtió en la zona más desigual del planeta pues la pobreza aumentó un 10%: 200 millones de personas vivían en la miseria en 1990, ahora son 220 millones. Esto no es todo. A ello se suma un deterioro permanente de los recursos naturales expresado en el aumento de la contaminación del aire y agua y la pérdida de riqueza biológica, de bosques y suelos.

América Latina, a pesar de sus grandes avances en la vigencia de la democracia formal, es una región caracterizada por la existencia de grandes sectores de población que desconocen qué es la democracia, desconocen sus características, posibilidades y limitaciones. Prevalecen expresiones de debilidad en la afirmación de los valores necesarios para la existencia de la democracia y, frente a ello, una inexistente o reducida importancia en la agenda pública de la discusión sobre valores democráticos (tolerancia, pluriculturalidad, respeto a las minorías, individuo y persona, estado de derecho, derechos civiles, políticos, socioeconómicos, culturales y sus garantías, y mecanismos de difusión). Imperan las democracias insuficientes caracterizadas por el ejercicio autoritario del poder, corrupción, impunidad, limitaciones de acceso a la justicia y a la participación política de grandes sectores de la población, creciente inquietud en la distribución de la riqueza y desigualdad de oportunidades para el ejercicio de derechos económicos, sociales y culturales. Estos fenómenos son signos de un problema mayor de exclusión económica, política y social.

Al enfocar la EP, necesariamente se coloca a la democracia como centralidad, pero ésta no puede soslayar la realidad de que las sociedades latinoamericanas expresan la existencia de una ciudadanía relegada al papel de consumidora, o con una participación limitada, o simplemente excluida del desarrollo socioeconómico, muchas veces sólo sobreviviendo en las ranuras de un crecimiento económico que parece ser exclusivo de una franja de la sociedad. El desarrollo se vincula a lo democrático a través de importantes factores como:

· El impulso y apoyo de propuestas nacionales que aporten equidad al crecimiento económico, participación activa a la democracia y sostenibilidad ambiental al desarrollo.

· La colaboración en el esfuerzo de organización, participación y gestión ciudadana, pero en especial la de los sectores marginados y excluidos en favor de la mejora de su calidad de vida, colaborando en la construcción de sujetos sociales con capacidad de construir participativamente su destino.

· La incorporación de los enfoques de género, edad, etnia, ambiente y desarrollo local como facetas que deben interactuar y enriquecer integralmente el desarrollo.

· El apoyo a la gestación de una moderna ciudadanía dotada de una cultura política democrática, de responsabilidad ciudadana y de capacidad de acción para transformar positivamente la realidad.

Un elemento esencial es la afirmación de que las necesidades no son sólo carencias, sino potencialidades individuales y colectivas, lo que permite transformar la visión del desarrollo en un proceso que debe estar centrado en la gente, en las formas de relacionar sus necesidades con sus prácticas sociales, sus formas organizativas, valores y alternativas globales. Si las necesidades se visualizan sólo como carencias, corremos el riesgo de adscribirnos a una lógica asistencial y eventualmente paralizante que olvida el necesario enfoque sinérgico y sistémico1 que busca reemplazar el círculo vicioso de la pobreza por el círculo virtuoso del desarrollo integral.

El desarrollo social y económico necesita sintonizarse con los procesos de democratización participativa y del diseño de métodos incluyentes de carácter político para contrarrestar las exclusiones socioeconómicas. La ciudadanía de alta densidad supone la capacidad de conjugar la ciudadanía política con la ciudadanía socioeconómica, y esta articulación representa un desafío para la EP en la medida que debe construir concepciones, metodologías y prácticas más integrales.

La EP construye modelos pedagógicos y metodologías educativas, organizativas, movilizadoras y comunicativas más innovadoras, participativas y eficaces para impulsar la conciencia

Necesitamos una educación que fortalezca la capacidad de la gente de intervenir en la gestión de su propio desarrollo. La propuesta debe basarse en un pensamiento innovador, entendiendo operativamente innovación como las

«conductas u objetos que son nuevos porque son cualitativamente diferentes de formas existentes, que han sido ideados deliberadamente para mejorar algún componente del sistema educativo formal, o de prácticas educativas no formales, que mejoran el nivel educativo de la población y llevan un tiempo de aplicación tal que permite medir su efectividad y juzgar su poder de estabilidad o permanencia relativa.»2

Esto lleva implícita la necesidad de una reconceptualización del modelo pedagógico, haciendo énfasis en metodologías que aporten elementos tan vitales como la revalorización del saber del educando y su relación con el contexto, lo que le otorgaría una potencialidad transformadora puesto que es fundamental que el proceso educativo exprese nuestra cultura, capacidad de interculturalidad, idiosincrasia, historia, perspectivas e identidad.

Una EP más integral significa incluir también una pluralidad de ejes temáticos que expresen valores universales poco integrados a los programas educativos. Un caso es el tema de la participación de la mujer, que en la propuesta debería responder tanto a las necesidades prácticas de género (vida diaria, cotidiana, educación sexual), como a sus necesidades estratégicas (igualdad de oportunidades a diversos niveles), y también expresar énfasis no sexistas y productores-reproductores de nuevos valores. Otro ejemplo es el respeto a la diversidad cultural y el tema ambiental, donde podría integrarse la perspectiva de sostenibilidad desde la dimensión local a la más general. Otro caso es la etno-educación, donde se parte de la recuperación de la metodología implícita en la cultura autóctona y se liga a los principios universales válidos, desarrollando una propuesta propia de educación de acuerdo a necesidades, contextos y cultura indígenas. En la investigación se encuentra todo el desarrollo de la investigación-acción participativa, sobre todo para procesos micros, locales o regionales.

La propuesta de EP supone la combinación de modalidades formales y no formales en ofertas educativas en íntima relación con las realidades, aspiraciones y necesidades de los sectores sociales con los que se trabaja. Calidad y equidad se ligan como principios infaltables de un proceso que debe abarcar la integralidad de los ejes temáticos, la diversidad de género, cultura, edad, situación socioeconómica, capacidad física o mental, y la pluralidad de las formas educativas ligadas a la máxima calidad posible.

Debe propiciarse la creación de ambientes educativos en los espacios de la cotidianidad, estimulando la construcción y el diálogo de saberes, redefiniendo los procesos educativos en función de una visión diferente del conocimiento y de la participación de la gente en su extensión, producción, aplicación y apropiación.

Se trata de valorar los procesos de socialización dirigidos a acrecentar y consolidar las capacidades individuales, grupales y colectivas de los diversos sectores (en especial excluidos, explotados y marginales) a través de la recuperación y recreación de valores, la revalorización de la memoria histórica y la producción, apropiación y aplicación de conocimientos que permitan la participación activa en las propuestas de desarrollo nacional en el ámbito local, regional y nacional.

Es parte activa de los procesos sociales que generen o reconstruyan intereses, aspiraciones, cultura e identidades que apunten al desarrollo humano. Aporta al crecimiento y consolidación, tanto en la conciencia como en la práctica, de los valores de solidaridad, participación, laboriosidad, honestidad, creatividad, criticidad y el compromiso de la acción transformadora.

La EP desarrolla la capacidad de articular propuestas metodológicas participativas tanto en el proceso de enseñanza-aprendizaje como en la planificación, evaluación, decisión y gestión, al igual que en la comprensión, búsqueda y solución de problemas, pues el quehacer educativo debe ser espacio de desenvolvimiento de esas capacidades y estar vinculado tanto a la participación social como a las ciencias, artes y tecnología, desarrollando habilidades, destrezas, creatividad y capacidad de discernimiento. En este sentido, la educación debe estar relacionada con el proceso organizativo y la vida social de la comunidad. No puede haber divorcio entre la cotidianidad, necesidades y potencialidades de la gente y el planteamiento educativo para la vida en democracia. La evaluación real de la actividad educativa no se mide sobre la base de la apropiación de conceptos, sino en la capacidad de provocar una práctica mejorada o con mayor habilidad para transformar en el sentido correcto.

Todo el proceso supone tomar nota de las tensiones entre lo micro y lo macro, entre el partir y el llegar, entre el viejo y el nuevo conocimiento, entre lo personal y lo colectivo, entre lo subjetivo y lo objetivo, entre proyecto y proceso, entre eficiencia y eficacia, entre ciencia y conciencia, entre saber y sabor, entre calidad y claridad. La educación popular debe relacionar los objetivos con una pedagogía participativa y crítica y una didáctica adecuada. Para ello, necesita llaves, herramientas eficaces (técnicas) para implementar todo el proceso. Pero estas técnicas, los métodos, los objetivos, la concepción, son coherentes en el marco de la metodología integral y un modelo pedagógico.

No hay proceso de educación si no se propicia la relación estrecha entre ella y la vida visualizando a la gente, no sólo como beneficiaria, sino como actora principal del proceso. La metodología procura basarse en la integralidad, relacionando las diversas realidades como unidad articulada. Así, no puede ser sólo «técnica» dejando de lado aspectos humanos o éticos, o sólo científica, o sólo artística, o sólo humanista, o sólo formal, o sólo no formal. Más bien, debe ligar, encontrar y complementar diversas dimensiones.

Es importante desarrollar la producción y apropiación colectiva del conocimiento. Se trata de capacitar a la gente para construir conocimiento y apropiarse críticamente del conocimiento universal acumulado, en lugar de sólo transmitirlo unidireccionalmente. En este proceso, el punto de partida y de llegada es la práctica, constituyendo lo acumulado el momento de profundización que permite a la práctica existente dar el salto de calidad hacia una práctica mejorada en un proceso siempre ascendente. En este sentido, la propuesta educativa debe estar atravesada por el énfasis participativo, la coherencia entre métodos y técnicas, entre otros temas.

Se presenta el desafío de cómo trabajar con realidades concretas, nuevas formas de pensar y hacer educación para la democracia; nuevas formas de dimensionar el papel de la sociedad, del Estado, de la escuela, de los maestros, ciudadanos, militantes, de los sujetos y los apoyadores; nuevas formas de coordinar y construir alianzas sociales; nuevas formas de concebir y construir la infraestructura educativo-cultural; nuevas formas de combinar y articular las distintas formas y modalidades de educación en relación con las expresiones educativas correspondientes a todos los grupos de edad; nuevas formas de captar recursos y captar espacios.

Un tema clave para una pedagogía crítica «se sustenta en el reconocimiento de que sólo quienes se forman como sujetos pueden oponer un principio de resistencia a la dominación o al autoritarismo. La educación ciudadana bajo este enfoque debiera entenderse como un proceso formativo de identidades individuales y colectivas que desarrollan políticas de reconocimiento de derechos y de lucha contra todo tipo de discriminación, en el contexto del sistema de redes que sostienen los poderes en la sociedad... (Una educación que):

a) valora el pluralismo y respeta los derechos de las minorías y de los diversos grupos culturales;

b) promueve procesos de construcción de identidad desde los contextos particulares de cada sujeto;

c) considera las condiciones particulares de cada comunidad para ampliar la dinámica de producción de los derechos que surgen de las demandas propias de la «diferencia» (género, lengua, etnia, edad, etcétera);

d) desarrolla, no sólo un discurso de crítica, sino también de posibilidad, por tanto se promueven dinámicas colectivas destinadas a crear nuevos órdenes;

e) fomenta que se expliciten los proyectos educativos de las escuelas y de las comunidades, generándose procesos comunicativos destinados a evidenciar los valores sobre los cuales se desarrollarán los procesos educativos.»3

La EP debe verse entonces como un conjunto de acciones articuladas sistemática y procesualmente, con el fin de comprender colectivamente la vida en democracia para transformarla organizadamente. La palabra clave es coherencia, entre la práctica y la teoría, entre el decir y el hacer, entre las dimensiones de la vida.

La EP plantea la necesidad de profundizar en la cultura política democrática

En la actualidad es necesario profundizar en la capacidad de potenciar la cultura política democrática desde la EP, en una situación en que coinciden simultánea y contradictoriamente el agravamiento de la exclusión y la pobreza, la degradación ambiental, las posibilidades de crecimiento económico y de mejores oportunidades de participación democrática.

Almond y Verba4 conceptualizan la cultura política como «las actitudes hacia el sistema político y sus diversas partes, y actitudes hacia el propio rol del individuo en el sistema», en referencia al conocimiento del individuo acerca del sistema, sus sentimientos hacia él y su juicio evaluativo sobre el mismo. La cultura política la definen en cuatro direcciones:

1. El conjunto de orientaciones subjetivas hacia la política en una población nacional, o en un subconjunto de ella.

2. Sus componentes son fundamentalmente psicológicos e individualizados (cognitivo, afectivo, evaluativo) orientados hacia la política y los compromisos con valores políticos.

3. El contenido de la cultura política es el resultado de la socialización, educación, exposición a los medios de comunicación desde la niñez, así como de experiencias con el desempeño gubernamental, social y económico en la etapa adulta.

4. La cultura política afecta el desempeño y la estructura gubernamental (incide en él, pero no lo determina).

La cultura política enlaza la micropolítica con la macropolítica y forja así un puente entre la conducta de los individuos y el comportamiento de los sistemas. Las actitudes relevantes de los individuos pueden no ser explícitamente políticas, pero pueden ser localizadas entre las actitudes y afiliaciones no políticas de la sociedad civil. A su vez, la política es entendida como el ámbito relativo a la organización del poder —el ámbito de las decisiones vinculantes en una sociedad o grupo— de donde se proyecta que la cultura política se compone de los significados, valores, concepciones y actitudes que se orientan hacia el ámbito específicamente político.

La cultura política democrática, como un conjunto de valores, actitudes y preferencias, variable influida por los cambios sustantivos de la sociedad, juega un papel crucial en la democracia, comprende una serie de valores, actitudes y creencias que establecen pautas y límites de conducta para los ciudadanos y los líderes políticos, legitiman las instituciones políticas y brindan un contexto en el que se asientan los pensamientos y sentimientos de la mayoría de la población. La EP potencia las capacidades de la cultura política democrática, permitiendo el desenvolvimiento de la construcción de consensos, valores, participación y asociatividad en la población, pero al mismo tiempo permitiendo la capacidad de movilización, lucha y resistencia.

La EP coadyuva a promover la participación como un eje fundamental de su accionar

Alain Touraine5 propone tres elementos como epicentros de la educación del sujeto democrático: el primero es la resistencia a la dominación; el segundo, el amor a sí mismo; y el tercero, el reconocimiento de los demás como sujetos y del respeto a las reglas políticas y jurídicas que dan las posibilidades a las personas de vivir propiamente como sujetos. Los elementos resumen en el sujeto los formidables desafíos que la educación popular enfrenta en un continente atravesado por realidades astilladas y esperanzas luminosas.

La participación es una piedra de toque. Está íntimamente ligada al acceso a la toma de decisiones considerando la voluntad de los sujetos. Es la voluntad de ser menos objeto y más sujeto. En ella se agitan estas motivaciones:

«ganar control sobre la propia situación y el propio proyecto de vida mediante la intervención en decisiones que afectan el entorno vital en que dicha situación y proyecto se desenvuelven. Acceder a mejores y mayores bienes y/o servicios que la sociedad está en condiciones de suministrar, pero que algún mecanismo institucional o estructural no suministran. Aumentar el grado de autoestima mediante más reconocimiento de derechos, necesidades y capacidades propias».6

Desarrollar el empoderamiento ciudadano a través del ejercicio participativo democrático. Incrementar la participación en todas las esferas de la vida en democracia.

La participación es la antítesis del autoritarismo que pregona una direccionalidad preestablecida, o del populismo que plantea el consentimiento de la gente sobre la base del paternalismo, o de la visión estrecha neoliberal que pregona la participación individualista en un mercado concentrador de ingresos y excluyente de muchos grupos humanos. La participación es el pivote de la integralidad de la vida. La participación es además crítica, acumulativa y germinal.

Reconstruir la política dimensionando todos los espacios posibles con el filo de un planteamiento y una concepción de la vida, con una EP de énfasis transformador; aportar al desenvolvimiento de otras, mejores o nuevas maneras de hacer política, el enorme desafío que supone el impulso a pensamientos, metodologías, métodos y técnicas que atraviese el campo del quehacer social, apuntando a la construcción democrática de sujetos, paradigmas y sociedades, se convierte en una tarea impostergable para la EP y los actores que la impulsan.

2. ¿Qué es lo que sigue vigente de los planteamientos centrales de la educación popular y qué es lo que se ha replanteado (o lo que debe ser replanteado)?

Zama está confinado en el Paraguay del siglo XVIII, aislado de su familia, de su esposa Marta e hijos que viven a enormes distancias. Zama resiste largos años estas ausencias y sus últimos días de vida los sufre sometido a la persecución tenaz de unos bandoleros. A punto de fenecer, toma una pluma empapada en la sangre de un avestruz capturado como alimento y escribe con ella una nota que mete en una botella vacía de ron, la que lanza a aguas de un río que semanas después desembocará en el mar. Son sólo cuatro palabras: «Marta, no he naufragado».

Zama es una novela del escritor argentino Antonio di Benedetto, que falleció luego de estar dieciocho meses torturado en prisión por la dictadura argentina, sin que él ni nadie supiera por qué.

Ahora bien, la EP no naufragó y siguen vigentes sus planteamientos centrales, más bien, debe ser enriquecida con aportes surgidos de la práctica y la teoría del cambio social y de la misma experiencia educativa. Este es un planteamiento central, la dinámica dialéctica y la metodología transformadora. Es decir, la EP se replantea con las voces que proponen y construyen la necesidad de renovar la realidad y también la misma EP.

3. ¿Cuáles serían los principales aspectos que deben ser trabajados para fortalecer un movimiento de educación popular en América Latina que contribuya a la transformación social?

· Análisis permanente de la realidad social, económica, política y cultural, y de los actores sociales clave en los procesos de transformación para insertar la acción de la EP en propuestas de cambio viables y humanizadoras, con miras a paradigmas emancipatorios.

· Se requiere profundizar en enfoques pedagógicos más democráticos, claros y eficaces, y metodologías activas, dialógicas, críticas y participativas que sitúen como eje fundamental de su labor la formación concientizadora de la ciudadanía.

· Es urgente incrementar la cooperación internacional dirigida al fortalecimiento de la educación popular en los países de América Latina, pero no a partir de convertirnos en teatro de guerra, escenario de catástrofes, sino más bien un escenario de promoción y desarrollo de transformaciones en ámbito del desarrollo socioeconómico, que demanda la población en el marco de sus aspiraciones de mejores niveles de vida, y consolidando la democracia por la vía de los necesarios cambios y de los estratégicos procesos de EP.

· La EP debería fortalecer el esfuerzo coordinado de las diferentes entidades relacionadas, para facilitar la realización de un proceso intensivo de generación de una ciudadanía democrática más participativa, crítica, solidaria, tolerante y consciente. Por ello, urge establecer alianzas entre entidades, agencias e instituciones civiles, privadas y públicas, relacionadas y con incidencia en la EP, fortaleciendo y creando redes de trabajo con distintos grupos de población con el objetivo de incidir e impactar en la construcción y fortalecimiento de una cultura democrática.

· Promover mecanismos de intercambio de información sobre experiencias y materiales de EP locales, nacionales e internacionales. En todo esto, el CEAAL juega un papel fundamental

· Articular la perspectiva de género en los procesos educativos, organizativos, comunicativos e investigativos.

· Se presenta el desafío de la EP como espacio para el diálogo de saberes que construye pensamiento y fortalece la práctica, delineando identidades cada vez más dialógicamente pluriculturales. LA EP debe incorporar los intereses, aspiraciones de la multiculturalidad de los grupos étnicos y en especial de poblaciones indígenas, afros y campesinas.

· Responder al desafío de los estudios interdisciplinarios. Muchas interrogantes en el proceso cada vez más complejo de la EP requieren respuestas cada vez más avanzadas, que no puede ser respondidas por una sola ciencia o disciplina.

· Responder al desafío de incorporar las nuevas tecnologías en la formación y capacitación de la EP. Se necesita colocar a tono los contenidos y metodologías de la EP con las nuevas tecnologías a fin de modernizar el proceso de enseñanza-aprendizaje participativo y apropiación-empoderamiento de estos temas por parte del conjunto de la población.

· Es primordial sistematizar las experiencias de la EP, esto es la base para mejorar y consolidar concepciones pedagógicas y metodológicas que ubiquen y se articulen mejor con los actores del proceso. Ayudará, además, a clarificar los énfasis que deben proyectarse desde los diversos agentes y actores para lograr la construcción de una ciudadanía de doble densidad.

Notas

1 Ver de varios autores, Desarrollo a escala humana, CEPAUR, Uppsala, Suecia, 1986.
2 Restrepo, Bernardo et al., 1985, La innovación en educación. Identificación, documentación y caracterización de seis casos en Antioquia. UNESCO: Medellín.
3 Osorio Vargas, Jorge. Pedagogías ciudadanas: mapas actuales de sus propios e híbridos aprendizajes de la com(per)plejidad. Una contribución al debate sobre liderazgo y educación. (Trabajo presentado en el III Encuentro Internacional Multidisciplinario, organizado por el Centro de Desarrollo Humano y Creatividad, Lima, 28–30 de junio, 2002).
4 Echegollen Guzmán, Alfredo. «Cultura e imaginarios políticos en América Latina», en Revista Metapolítica, 1997.
México D.F.
5 Touraine, Alain.
¿Qué es la democracia? FCE, 1995. México.
6 Hopenhayn, Martín. «La participación y sus motivos», Acción Crítica No. 24, 1988. Lima, Perú.